Desde mi hoguera, ésta Carta.

0

Me encantaría compartir algunas notas y apuntes que he hecho en estos días en un par de hojas perdidas y sueltas de un viejo cuaderno.
Me asomo al pequeño balcón de casa que da a la calle y elevo la mirada buscando una respuesta. Afuera, en los últimos dos fines de semana, no veo fiesta ni reuniones; converso con amigos cercanos y se les lee con incertidumbre, ansiedad e incluso miedo.

El 14 de Marzo fue el último día que pasé por el Supermercado, aun estábamos en Fase 1, pero observando a otros países que había que prepararse con responsabilidad. Veía muchas dudas en la mirada de otras personas que se encontraban ahí. Hoy estamos juntos, mi familia y yo, aislados en nuestras cuatro paredes con una incesante tormenta de información que inundan cada hora el teléfono que alimentan mas el caos y la preocupación. Éste encierro actual nos muestra, en contraste, con la realidad del acelerado ritmo de vida de las personas que las dirige de manera rutinaria. Un ritmo que pone por excusa la falta de tiempo para los hijos, para los padres, para parejas.. para la familia, y para uno mismo.
Éste ritmo a exceso de velocidad le ha restado casi totalmente el valor del afecto y la sincera amabilidad. Una rutina que ha incrementado el individualismo, que se ha devorado a la bondad y que ha reducido a un día a la semana (si bien les va) para el resto de sus seres amados.

¡Asombrado!

Estábamos en el día a día cuando de pronto, sin creerlo y sin pensarlo, nos encontramos con esta maravillosa posibilidad de poder hacer lo que aquejábamos no “nos daba tiempo de hacer”, como aburrirnos, por ejemplo. Lo mas destacable, y sobretodo importante: estar con los nuestros. Voltear a ver a nuestro yo interior y nuestra posición en el hogar; así como hacer divertido el planificar viajes, agenda y tiempo para estar juntos.

Desayunar juntos, comer juntos y cenar mas unidos. Mirar a nuestro hijo con detenimiento y observar con calma sus movimientos, su comportamiento; la madurez e inmadurez en sus respuestas y la nobleza e inocencia de su mirada. Conversar sobre sus dudas, comprender sus inseguridades… y darles un abrazo de brazos abiertos, pero también con el alma. Conseguiremos vencer juntos este trance de la mano de todos los que hacen esfuerzos titánicos en centros de salud y hospitales. Hacer “homeoffice” era lo que muchos deseaban y hoy fue mas complicado de lo que pensaban… leía muchas quejas en la rutina del ir y venir a sus oficinas, o de las inconformidades del compañero de trabajo… y hoy se siguen leyendo quejas similares por estar en casa “soportando” a quien teoría es a quien mas se les quiere. Hoy, en contraste, veo con mucho gusto y asombro como maestras y maestros de un día a otro se están adaptando a dar seguimiento a sus alumnos a través de herramientas informáticas que brinda el internet.

Unidos mas fuertes…

Sigamos creyendo que va a pasar todo rápido… si estamos JUNTOS, pero en casa. Pensemos mucho mas en las demás personas. Mostremos nuestro lado mas amable, cariñoso y bondadoso. Guárdense hoy las ganas de besar para después, porque parece que no poder acercarnos hoy, nos está uniendo para un mañana mas fortalecidos.

Antes de cerrar mi carta, expreso mi cariño mas profundo a quienes leen esto desde la comodidad de su hogar, y para aquellas personas que con esta experiencia supone un reto mas en sus vidas. Aquellas otras que se encuentras solas y no se sienten bien tratadas. A los adultos mayores que los alcanzó el abandono y no tienen hogar, y a todos aquellos que, como yo, han sido afectados por esta terrible crisis.
Para ustedes, sus familias y sus amigos… de corazón.

Share.

About Author

MochileroSoy

Travel Blogger • Relatos, consejos y experiencias al viajar • Viajo con mochila • Taquero de corazón y amante de los Chocolates • La vuelta al mundo: muy cerca!

Leave A Reply

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.