El dia que me infiltré para rezar en una Mezquita.

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Hoy recuerdo con mucho gusto el día que me “colé” en una Mezquita en Jordania, en Áqaba, específicamente. Siempre con respeto, con nerviosismo de ser descubierto, pero con toda la intención de vivir esa experiencia.
Era el 5to dia de recorrido por Jordania y llegábamos al puerto de Áqaba, en las orillas del Mar Rojo, desde donde se puede ver a simple vista lo que ya pertenece a Egipto. Después de hace “snorkel“, volvíamos hasta la ciudad para instalarnos en el hotel. Había tiempo suficiente para recorrer y caminar un poco por la turística Áqaba.

Caía ya el atardecer, yo andaba caminando por las calles del centro de la ciudad, y de pronto escucho el llamado a rezar de una Mezquita por la que iba pasando, la gente (hombres) se abalanzan con desesperación y velocidad para tomar sus lugares dentro del templo. Primero me tomó por sorpresa y pensaba que hasta algo malo había sucedido, luego, y sin pensarlo, me vi en una oportunidad inolvidable con pasar desapercibido con la barba que traía para esos días y meterme a la Mezquita, tal cual uno mas.

[Antes de entrar, hay una especie de anaqueles para que cada persona ponga sus zapatos ordenadamente y entren a la Mezquita, algo que todo el mundo ignora]Anaqueles Zapatos MezquitaZapatos Mezquita AqabaNo dudé mas, entre el corre-corre de los demás, hice lo mismo, dejé aventados mis tenis (como los demás) y me metí con nerviosismo. Ahí adentro, hay una alfombra y sobre ella delimitada una linea donde la formación es horizontal. No hice mas que imitar (pero con mucho respeto), evidentemente porque no entiendo nada de Árabe.
En realidad, el proceso es simple: completamente parados, luego como encorvados (similar a hacer reverencia), luego otra vez parados, luego hincados y con la cabeza al piso, luego hincados (y éste se repite varias veces).
WOW!, y es que recuerdo tal experiencia, como mis primeras impresiones en Jordania y se me enchina la piel… no soy musulmán ni pertenezco al Islam pero haber vivido en carne propia el tradicional rezo fue inolvidable.

La salida la hice con toda calma y tranquilidad (como el resto), tomé mis tenis, me los puse y volví a la calle para regresar al Hotel.
Entiendo que entrar a una mezquita para muchos es una experiencia inolvidable, para otros el interés es nulo. Por mi parte, lo que hice, aclaro, lo hice con mucho respeto…como lo haría con el resto de las religiones.
Este es un pequeño fragmento de video de la experiencia…


Para las mujeres no esta prohibida la entrada, siempre y cuando mantengan cubierta la cabeza (por respeto), y en algunos casos hay un espacio alterno y especial para el sexo femenino.
Evidentemente se tiene que hacer con mucho respeto (si, lo he mencionado varias veces), incluso puede tomarse como propia falta de respeto lo que yo hice, lo acepto!, pero tenía que documentar algo de mi experiencia.
Por obvias razones el celular no lo saqué estando completamente adentro de la Mezquita.Mezquita Aqaba

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