Montreal, un recorrido por la ciudad.

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Montreal - San Lorenzo
El primer día en Montreal, teníamos la oportunidad de conocer un poco de la ciudad en compañía de Martin, nuestro guía. Puntual a la cita, 9:00 am en el lobby para salir a recorrer la ciudad y aprender un poco de la historia, de los sitios más importantes, de las calles, de la gente y lo más representativo de la fría ciudad.
Martin empieza por preguntar si ya había tenido la oportunidad de observar la Montaña, como la llaman de cariño los Montrealenses; y si, desde el piso 34 se alcanza a ver algo de ella vestida de blanca nieve, y es que después me explica que de ahí se parte la regla de no poder construir ningún rascacielos o edificio más alto que ella (233 metros)… “nada debe ni estará por encima de la Montaña”. concluye.
Nos subimos a la camioneta para dar un breve paseo por laRio congelado calle Santa Catherine, la que tiene durante cuatro esquinas seguidas tiendas departamentales y donde no hay problema si hace -20º, pues por túneles comunica a todas las tiendas.
Partimos directo al Parc Jean-Drapeau, nombrado así en honor al famoso y aclamado alcalde de la ciudad de Montreal, y que lo fue en dos ocasiones, ademas de ser recordado por acoger la famosa Expo del 67. Queda justo en el medio del Rio San Lorenzo, y aunque gran parte estaba congelado, no tengo duda que eso en el Verano debe ser una cosa espectacular y con unas maravillosas vistas, porque se alcanza a ver perfectamente el viejo Montreal. Hasta ahí también se puede llegar en metro teniendo como estación del mismo nombre.
Es acá donde muy de cerca se puede ser espectador del Gran Prix de Montreal, de hecho, justo pasamos donde en el próximo mes de Junio estarán corriendo los autos Formula 1, en el circuito Gilles Villeneuve, al tiempo que Martin hablaba del canal que se encuentra a un lado donde a la fecha se ocupa para entrenar remo.
Cruzamos algunos de los pabellones que fueron construidos en la citada Expo dMontreal - Biosferael 67 y que hoy albergan el Museo del Ambiente, o Biosphére Musée del’environnement.
Llegamos de vuelta hasta el viejo Montreal para escuchar atento algo de la historia de algunos edificios, como el primer “rascacielos” construido en la ciudad con ¡8 pisos de altura!. La Cathedral of Marie-Reine-du-Monde, una semejanza real con la Basílica de San Pedro, en el Vaticano y considerada la tercera iglesia más grande de la Provincia de Quebec. Pasamos también frente a la Basílica de Notre-Dame que por fuera no es tan linda pero por dentro deja a muchos boquiabiertos…y que conocimos más tarde.
Desde allá seguimos camino a una de las cerezas del pastel de Montreal, justo en el otro extremo del viejo puerto: el Mont-Royal (Monte Real), de quien no se les ocurra decir que es una colina, cerrito o algo así porque para la gente de la ciudad, que es muy sensible con eso, es su amada montaña.
Tiene una maravillosa vista (la mejor de Montreal, desde luego), ahí se pueden hacer deportes invernales, se forman resbaladillas naturales de hielo y nieve, la gente va a correr (si, aun con -10º), pasea a sus mascotas, patinan o practican caminata con raqueta (muy popular en la provincia de Quebec) en un gran parque que se presta con las 190 hectáreas de extension que tiene aproximadamente (470 acres).
También se puede llegar caminando, aunque ello llevaría unos 45 minutos aproximadamente, lo cual nosotros nos los ahorramos.
Dedicado a contemplar la blanca belleza de la ciudad por un rato, caminar otro tanto entre la nieve, convivir con animales como ardillas, y es muy común que se acerquen sin miedo pero si con la intención de recibir algún bocadillo. Se puede observar claramente la Torre de Montreal ubicada en al Parque Olímpico.
Olympic park
Volvemos al centro de la ciudad (aunque prácticamente ahí es el centro) porque hace hambre y es la hora del lunch; nos despedimos y agradecemos a Martin por el recorrido, su gran español y su amor por Montreal. Así que no situamos en Le Cartet, un típico restaurantito para deleitarnos de algún platillo tradicional de Montreal. Un sitio chiquito, acogedor y que no basta decir que se lleno en minutos. El Couscous fue mi elegido para probar posterior a una deliciosa sopa que pedí para entrar en calor. Acá se puede gastar un promedio de unos CAN$20-$25 dólares por persona, pero que bien valen la pena.
* Aclarar que el agua es cortesía en todos los restaurantes (y ademas se siViejo Montrealrve de manera constante), así que si no se quiere alguna otra bebida, bien se la puede uno llevar con agüita y nos ahorramos algo.
Se nos empieza a acabar la vela del día y nos vamos corriendo hasta la Basílica de Notre-Dame, no sin antes perdernos, como se debe hacer en cualquier ciudad (al menos me pasa siempre)…porque eso provoca encontrarse con calles lindas, callejones y parques…ademas de que obliga a uno a interactuar con los locales y eso me encanta; y no se si me lo hago a propósito o mi inconsciente me juega buenas bromas.
Hasta ahora puedo decir que Montreal tiene todo lo maravilloso de las grandes ciudades, pero sin los problemas de una gran ciudad.
Mont RoyalMochilero desde Mont Royal
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