Travesía Sagrada Maya, de Xcaret a Cozumel.

3
Haber sido parte de la Travesia Sagrada Maya es una de las cosas que siempre recordaré en mi vida; y aunque no andaba arriba de una canoa, el ver a la distancia la preparación, el madrugar (quizá no tanto como ellos) para ver su partida desde Xcaret, el acompañarlos en parte del recorrido hacia Cozumel viendo rostros de cansancio y sufrimiento, el recibirlos con entusiasmo en Kuzamil…esos momentos no se olvidan.
Muchos se preguntarán, pero ¿que es la Travesía Sagrada Maya?
Es un ritual que realizaban los Mayas remando en canoas desde Polé (hoy Xcaret) hasta Kuzamil (hoy Cozumel) con el fin de rendir culto a la diosa Ixchebelyax (Ixchel).
La recreación del ritual empieza con el Mercado de Ppolé, donde se establecen pobladores indígenas para ofrecer sus productos en venta a cambio de cacao, como antiguamente se realizaba en los pueblos Mayas, el cambio era 50 cacaos por $50 pesos o 100 cacaos por $100 pesos; había productos muy económicos y algunos otros solo de exhibición.
Ya con bolsita en mano llena de cacaos empezábamos el recorrido por el mercado para la compra de los productos en venta, como carne, algunos collares, pintarse o tortillas de maíz con frijol o chaya, o hasta comprar un esclavo por un tiempo para que te ayudara a cargar algunas cosas, etc., al final los pobladores cambiarían sus cacaos por moneda circulante (pesos).
Me pinté la cara emulando algún guerrero y valiente maya, me fotografié con una serpiente, comí tortillas de frijol, entre otras cosas.  
Pasadas las 6 de la tarde había que correr hasta la caleta donde se ofrecía la inauguración de la Travesía con danza y representación de la historia de como se preparaban los canoeros camino a la isla de las Golondrinas.
Así también, fuimos testigos de la liberación de algunas tortugas marinas.
Ya por la noche después de una rica cena en el restaurante Dos Playas era hora de descansar porque a los primeros rayos del sol partían los canoeros hacia Kuzamil.
[Como suelo ser muy sincero en cada post y relato, que me quedo dormido y por poquito no llego a despedir a los canoeros, jaja!]
La despedida de los canoeros en Polé
Plantados a las 5:30 am los canoeros empezaban a desfilar para la propia purificación y de las canoas para emprender el viaje a rendir culto a la Diosa Ixchel; 350 canoeros, valientes hombres y mujeres con un solo objetivo: recordar a los antiguos pueblos mayas y cumplir con la travesía. 
Muy emotiva despedida que hace “enchinar” la piel, a unos les dan ganas de llorar, otros se nos salen algunas lagrimas de la emoción, muchos gritos y porras con la finalidad de impulsarlos a cumplir con su travesía personal. Son escasos minutos de emotividad junto a sus familiares, porque a partir de ahí su nueva familia estará integrada por los que en principio fueron un par de desconocidos convertidos en equipos de 9-10 y 11 canoeros durante 4 horas (o lo que dure el trayecto) a la deriva, en el mar abierto del caribe mexicano.
Mientras ellos empezaban a luchar contra las olas nosotros terminábamos de desayunar en el mismo restaurante, ubicado junto a la Caleta. Una vez terminado el desayuno y con energía (y dramamine tomado) había que trasladarse hasta Puerto Aventuras para alcanzarlos en Catamaran, servicio ofrecido profesionalmente con Paradise Catamarans.
Después de empezar a navegar y prácticamente volar como consecuencia de algunas olas me daba cuenta que mi día estaba lleno de “primeras veces”, mi primera travesía, mi primera vez en catamaran, mi primera vez en Cozumel, y las primeras veces no se olvidan.
Momento cumbre, cual Cristobal Colon, el capitán gritaba con emoción ¡allá van los canoeros! y muy chistoso, porque el único que los veía era el. Una vez mas cerca se distinguía con mas claridad el remar y el movimiento de las canoas al compás de las olas. Rostros llenos de esfuerzo y cansancio cambiaban por una sonrisa cuando escuchaban nuestro apoyo y gritos desde el catamaran, preparadas estaban las cámaras para ser testigo de esa proeza de cruzar el caribe. Uno a uno fuimos apoyando, alentando, que faltaba poco, que no se dejaran vencer que a punto estaría de la gloria de tal Travesía, marcados ahora por la historia del 8vo año de ésta.
 
Se aclaraban las aguas al empezar a llegar hasta la orilla, el horizonte definía que muy cerca estaba ya la isla de las Golondrinas.
 
Nosotros, descendíamos del catamaran en el muelle rápidamente para no perder tiempo y ser de nuevo testigos, ahora de su llegada.

 

Cuatro horas y media aproximadamente después de su salida hacían entrada triunfal a la pequeña caleta en el parque de Chankanaab; sonrisas de oreja a oreja, abrazos entre integrantes de las canoas, un alivio de haber soportado el sol en la espalda y el dolor en los brazos, una recompensa al esfuerzo, en fin, sentimientos encontrados por doquier, el llanto y emoción del encuentro con sus familiares invaden Chankanaab. Muchos de ahí toman dirección a llevar las ofrendas a la diosa Ixchel, otro tanto comen y se retiran a descansar.

Nos retiramos también para descansar un rato y volver al oráculo de la diosa Ixchel por la noche.

 
Al volver al parque de Chankanaab nos recibía un excepcional atardecer, de esos que seguramente son comunes en Cozumel, ya adentrados en el parque seriamos testigos de las danzas prehispánicas de Ixchel, el juegos de luces y sonido. 
La cena en el restaurante Ilé nos esperaba igual de ansiosa que nosotros por degustar sus alimentos; Mero, la pesca del día con un rissotto que al final sabía ¡exquisito!
Domingo, la despedida de Chankanaab.
 
 
Desayuno ligero para los canoeros porque había que concentrarse y prepararse para partir de vuelta a Xcaret. Había que despedirlos con el mismo animo, con el jubilo de enfrentar nuevamente 31 kilómetros de regreso. A nosotros nos esperaba el catamaran para acompañarlos en la misma aventura.
Con tiempo justo llegábamos a Xcaret para acomodarnos y pretender tener la mejor vista en el arribo de las canoas a la caleta.
Así llegaban los canoeros y una explosión de emoción invadió toda la caleta, los turistas y visitantes de ese día en Xcaret se acercaban y hacían espacio para ser testigos y celebrar la vuelta de los canoas. Un sensación diferente, llegar a Cozumel suponía ser una proeza porque el viento y la corriente del agua va en contra, pero llegar aquí es la culminación de una meta fijada 6 meses antes, es el reencuentro consigo mismo luego de navegar 62 kilómetros sobre mar abierto (ida y vuelta), es cumplir con una gran Travesía Sagrada Maya.
 
Xcaret es todo celebración, se celebra la vida, se celebra el recuerdo, se celebra una tradición que desde hace 8 años se ha recuperado en honor a los pueblos Mayas.
Me queda una gran e inolvidable experiencia, un gran aprendizaje a través de estos admirables seres humanos por su entrega y dedicación, por la lucha constante contra sus miedos.
Ver los rostros llenos de gozo y dicha de representar tal tradición hace antojar a cualquiera a estar pendiente de las inscripciones para la TSM 2015
El año esta dividido en 6 meses de entrenamiento para la Travesía y los otros 6 preparándonse para el entrenamiento.
“La responsabilidad de un timonel es administrar el esfuerzo y en momentos motivación para el resto de los integrantes del equipo”, canoero-timonel.
“La vida ya no es la misma para un canoero después de hacer una Travesía, y eso que cada una es diferente”, concluye un canoero-timonel cuando llega a Xcaret.
Mochilero Soy.
Share.

About Author

Travel Blogger • Relatos, consejos y experiencias al viajar • Viajo con mochila • Taquero de corazón y amante de los Chocolates • La vuelta al mundo: muy cerca!

3 comentarios

  1. Fernando Díaz - Entrenador on

    Gracias por la visita, gracias por el artículo. Fue un recorrido impresionante, una travesía única que ya estamos empezando a preparar para el siguiente año.

    Saludos desde Playa del Carmen

  2. Pingback: Dia de Muertos, 3 lugares a donde ir y 2 festivales tradicionales

Leave A Reply

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.