Un encuentro fotográfico en Catemaco

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Viajando por los Tuxtlas, en Veracruz…

Hace un par de semanas, mi buen amigo y gran fotógrafo del caribe Erik Ruiz me llamó y me dijo: ¿te acuerdas cuando nos conocimos, fuimos a la zona de los Tuxtlas a ser testigos de la reintegración de las Guacamayas en su hábitat natural?… a lo que respondí: ¡por supuesto que me acuerdo!. Fue aquel un gran fin de semana viendo como la comunidad local se emocionaba por ser parte de un gran acto de preservación y conservación que caracteriza al grupo de experiencias XCARET.
Bueno, pues quiero ir a hacer foto a ese mismo sitio, pero ahora que sean nocturnas, deseo encontrarme con la vía láctea por ahí y mezclarla con el maravilloso paisaje de las montañas, -dijo-.
Luego de organizar la escapada, nos arrancamos camino a Catemaco partiendo desde el Puerto de Veracruz; la separan en tiempo aproximado unas 2 horas y 30 minutos y el camino en general le pondría una calificación de aceptable, pues solo algunas tramos del trayecto está complicado producto de las lluvias de la temporada. En gasto de peaje solo hay que pagar $22 pesos.
Hicimos la primera parada en el Salto de Eyipantla y asombrarnos por su energía, por su fuerza y disfrutar por minutos de una bella y natural postal.
El tiempo empezaba a ser un factor para tener luz de día a la llegada, y el clima también pretendía jugar un papel determinante para el éxito de las fotos nocturnas. Así que luego de una comida express en Catemaco y con vista a la Laguna, emprendimos el camino. Presupuesto de comida $200 pesos por persona.
Camino a la Otra Opcion, empezamos bordeando la Laguna de Catemaco para empezar a subir un sendero de terraceria que nos haría encontrar a una pequeña población. Ahí encontramos a un par de personas que con curiosidad veían nuestra intención de subir por el accidentado camino que lleva hasta el rancho.
A una de ellas le preguntamos: ¿éste camino nos lleva a la Otra Opción?, acto seguido observó la camioneta y la recorrió de lado a lado y de arriba hacia abajo; lo primero que dijo fue: pues si su camioneta no es 4×4 no van a llegar, y soltó una tímida sonrisa que me hizo creer que pensaba: “este par no sabe lo que les espera en el camino”. Luego mencionó, es mi esposo el que cuida allá arriba el rancho; y, ¿quiere que le llevemos algo?… “Naaaaah”, respondió con desdén, como imaginando ‘ni creo que lleguen’.
Pues aquel recorrido que el Googlemaps marcaba en 5.5 kms y 16 minutos de duración se convirtió en 1 hora y 25 minutos. Cada tramo del recorrido traía consigo emoción y adrenalina al ver lo conjugado del paisaje entre los frondosos arboles verdes y la neblina del atardecer. El agotador y sinuoso camino tenia una gran recompensa al llegar al destino; ahí estaban casi intactos aquellos arboles como cuatro años atrás los habíamos conocido. Lo único que lo hacia diferente era que la imagen de un abarrotado terreno y desbordado por la emoción de la gente por aquel acto de liberación de Guacamayas a la soledad, tranquilidad y callado del escenario… lo cual me hace muy complicado describir la sensación de paz.
Vamos a hacer un nuevo “scouting” por el terreno. Con cierto temor yo le seguía, como el amigo que dice “tu primero, yo te sigo”…pues no teníamos mucha idea de qué, a quién o quienes encontrar por ahí. El sol empezaba a esconderse entre el circulo montañoso del rancho, y era momento especial para hacer foto con luz, sin el incómodo y brillante astro rey.
Aquel instante después daba el tiempo justo para decidir entre armar la casa de acampar para dormir en el sitio, dormir en la propia camioneta o esperar al anochecer, hacer las fotos y volver a la media noche. La intención, desde el principio era quedarnos amigo-, le dije con toda seguridad. Un poco cuesta abajo (dentro del mismo rancho) hay unas cabañas donde se ofrece alojamiento a personas que con anticipación así lo contraten. Ahí encontramos a Noe, el solitario y valiente encargado que pasa las noches cuidando la propiedad.
El reloj “apenas” marcaba las 7:20pm… y había que esperar la completa oscuridad de la noche y que se disipara cualquier tipo de contaminación lumínica para poder capturar la Vía Lactea, de la cual teníamos idea en que se aparecería alrededor de las 9:15 de la noche, y la Luna (necesaria para iluminar algunos arboles) se haría presente hasta después de las 11:35 de la noche. Así daba inicio la paciente espera para tener el momento exacto de la fotografía. La experiencia de Erik como fotógrafo dictaba que entre las 9 y las 11 de la noche tendríamos completa oscuridad, y solo hasta que la luna saliera volveríamos a poder observar lo que había a nuestro alrededor. Poco antes del anochecer (todavía con luz de día), y como si se tratara de una bienvenida se dejaron ver una pareja de Guacamayas con su típico cantar que enchina la piel, acto seguido se detuvieron en un gran árbol como si se tratara de posar para la foto. Erik portaba un lente angular en la cámara, pero en la mochila estaba el potente 600mm al que inmediatamente puso para intentar plasmar nuestra alegría de ver en total libertad e integradas en su hábitat natural a este especie endémica. Fueron solo un par de minutos y volvieron a volar hacia el horizonte en total sincronía y con singular cantar.

La vía Lactea…

Es tan sorprendente lo que puede capturar una cámara a plena noche y completamente en la oscuridad. Aquellos minutos limitados en los que las nubes se esparcieron en el cielo de los Tuxtlas, dieron tiempo para captar tanto a luz de ojo como a sensor de cámara el juego de estrellas fugaces y el dibujo nocturno de la vía Lactea.

FOTO: Vía Lactea en Hierve el Agua, Oaxaca.

¡Vaya tan grata sorpresa!

De vuelta a la camioneta, con intención de esperar ahí la salida de la luna. La magia y el asombro llegó nuevamente cuando casi al unísono exclamamos… ¡no puede ser!, en ésos arboles, se veían y alumbraban unas pequeñas luces intermitentes: si, eran LUCIERNAGAS. A partir de ese momento limitamos el uso de la lámpara para no confundir lo que sé sobre su comunicación y apareamiento. Posterior a ello, era momento de una breve siesta en ausencia de un café para mitigar la espera de la luz lunar.
Como si se tratara de una ejemplificación de las estaciones del año, de repente un tremendo cayó un aguacero como diciendo, estos son los Tuxtlas, por eso sus tierras verdes. Resguardados, pudimos salir hasta alrededor de las 2:30 am para obtener las ultimas imágenes del paisaje nocturno. Sin mas ni mas… a dormir nuevamente porque a las 6:30 am salíamos de vuelta al difícil camino, ahora de bajada. Despedimos tierras del municipio de Catemaco con un par de fotos para emprender el regreso.

Camino a nuevas aventuras..

Enriquecidos con el paisaje y el resultado de la fugaz aventura, volvíamos hasta el Puerto de Veracruz, porque después mi buen amigo seguiría en busca de plasmar en imágenes su caminar por Cholula, Puebla, luego el Paso de Cortés, donde tenia una cita para ver al Popocatépetl, y cerrar con Nanacamilpa y el Santuario de las Luciérnagas (que los Tuxtlas también le brindó observar).
Que emocionante es compartir momentos con alguien que le apasiona de igual o en mayor magnitud el amor por la fotografía, por los viajes, por compartir lo que se observa, por transmitir e inspirar con sentimiento las maravillas naturales de nuestro país… simplemente por motivar a disfrutar de la vida.

Con un trágico final…

Mi amigo Erik, que hizo y planeó un viaje con la ilusión de compartir Oaxaca (Guelaguetza, Hierve el Agua), Veracruz (Tuxtlas), Puebla (Popocatépetl) y Tlaxcala (Santuario de Luciérnagas), antes de empezar su regreso al caribe Mexicano, él y otros dos colegas fueron ROBADOS y despojados de su equipo de trabajo… sus cámaras y lentes. Como si de una pesadilla se tratara se dieron cuenta que en menos de 10 minutos habían perdido prácticamente todo.
HOY están en venta algunas de sus fotografías como medio de apoyo para recuperar la herramienta de trabajo… les comparto el link de la GALERIA disponible para impresiones y envíos inmediatos. Estoy seguro que podemos hacer un final feliz de un suceso trágico y desafortunado. Re-escribo mi expresión para todas y todos: “puede alguien despojarte de tu equipo, pero no permites que nadie robe tus sueños de seguir compartiendo lo que amas: viajar y fotografiar”.
Buenos viajes, buena vibra…!
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Travel Blogger • Relatos, consejos y experiencias al viajar • Viajo con mochila • Taquero de corazón y amante de los Chocolates • La vuelta al mundo: muy cerca!

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