Experiencias viajando con VivaAerobus

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Hacia varios meses que no ponía un pie arriba de un avión hasta que los $388 pesos me convencieron que era una buena oportunidad de cruzar hasta la perla de occidente y re-descubrir las experiencias abordo de Airbus320 de VivaAerobus.
Cuando tenia en mente conocer un poco más del pueblo mágico de Tequila, y vivir la experiencia del Matices hotel de barricas, tenía como tarea mantenerme en la búsqueda de un vuelo lo suficientemente económico como para que valiera la pena un fin de semana. Un vuelo directo desde Veracruz hasta Guadalajara me hace evitar la escala y perder tiempo valioso cuando se trata solamente de una estancia costra de 3 días.

Cambios en el itinerario de última hora.-

Aunque debo confesar desde el inicio que no me agrado recibir un correo donde el horario del vuelo de vuelta había cambiado; si bien es cierto entiendo que sea por cuestiones de tráfico aéreo o de control aéreo, lo que mas me pesaba era saber que debía madrugar mucho más para estar a tiempo en el aeropuerto de Guadalajara.
Superado aquello, el vuelo de ida, en completa tranquilidad a las 12 del medio día…justo para llegar a la hora de la comida a la perla tapatía. Apenas después de documentar nuestra maleta, lo que en esencia podía ir sin problemas en cabina, pues el peso era de exactamente 9 kilos; me llegó lo que llamé como un sorpresivo “mini-upgrade” al ser ubicado en el asiento número 1F. Con gran habilidad el piloto hizo despegar las llantas de la aeronave de la pista sin sentir ningun subí-baja en el asiento. Ya una vez alcanzados los 30,000 pies de altura para mantener estabilizado el avión, venía lo que más tenía ganas de presenciar: la atención de las y los sobrecargos, algo de lo que leo muchas quejas y comentarios.

Servicio a bordo.-

Aunque es sabido que lo de las bebidas de cortesía abordo de VivaAerobus ya quedó muy atrás, lo que sí pude ver es que tanto en el vuelo de ida como en el de vuelta la amabilidad de las sobrecargos fue muy notable, siempre con cordialidad y respeto. Uno como pasajero debe entender que NO son meseros y no están únicamente para “servirnos”, sino que su actividad como auxiliar de vuelo va más allá de sólo servir bebidas… como el estar al tanto de mantener la seguridad y hacer cumplir las reglas dentro de la cabina, por ejemplo.
En esta ocasión si me pedí un refresco, además de que compré abordo el boleto de transportación desde el aeropuerto a la terminal de autobuses de Guadalajara que se anuncia como más económico que si se compra ya en terminal… por $65 pesos.
*Les dejo algunas fotos de los costos de los productos en el avión. 
Después de exactamente 1 hora y 10 minutos de vuelo llegamos a Guadalajara, apenas unos minutos antes de lo programado por el piloto, y con una temperatura inmejorable para disfrutar el resto del día en Tlaquepaque. El tiempo ganado en vuelo lo perdimos en la recepción del equipaje, algo que puede pasar en cualquier aeropuerto. Una vez afuera el reto era encontrar algún modulo o quien nos dijera desde donde salía el autobús, así que hay que salir de la terminal y es justo ahí donde se estaciona el autobús para salir hacia el centro; es fácil encontrarlo, pues esta pintado como Vivaaerobus. Volvió la frase, lo que ahorramos con el piloto del avión lo perdimos con el piloto del camión, pues este salió casi 40 minutos después de que abordamos el autobús. Con un trayecto sin tanto tráfico para el día y la hora, llegamos a la terminal de autobuses casi una hora y media después del aterrizaje. Ahí pedimos un uber para que nos llevara hasta Tlaquepaque.

Un regreso feliz.-

Certificado que el equipaje (9 kgs) podía ir perfectamente en cabina sin ningún problema, y con el detalle de la vuelta que había sido re-programada mucho mas temprano de lo que originalmente era, podíamos hacer la llegada un poco mas tarde (para dormir algunos minutos mas), y con pase de abordar impreso, pasar directamente a sala sin hacer escala en ningún mostrador de VivaAerobus (es la ventaja de viajar ligero). El transporte en taxi de madrugada siempre es rápido, pero costoso. Esperar por un uber iba ser muy riesgoso, por la poca disponibilidad. Así que por $300 pesos, un taxi nos llevó hasta la puerta del aeropuerto.
El nervio se empezó a apoderar de mi, porque aunque llegamos con muy buen tiempo, el pasar seguridad es muy lento (algo a tomar en cuenta en Guadalajara), pues ahí mismo pasan tanto viajeros con vuelo internacional como nacional. Una vez adentro todo es calma de nuevo sabiendo que está a tiempo el abordaje.
Ya una vez arriba del avión y listos para despegar, algo que me pareció muy respetuoso fue el anuncio de mantener las luces al mínimo y que si alguien necesitaba algo, los sobrecargos estarían en toda disposición de atender. Nuevamente una hora y diez minutos para cruzar del Pacifico al Golfo de México hicieron de un vuelo tranquilo y sin complicaciones. Ahora si quedé sorprendido con la atención del personal de ambos vuelos, tanto en tierra como en aire… bien ahí en que las aerolíneas se pongan las pilas con la atención al cliente, pagar un vuelo “barato” no significa que el trato, la cordialidad, amabilidad y respeto deban pasar a segundo termino.
Un fin de semana por la perla tapatía, con música de mariachi y con sabor a tequila… gracias México, ¡que bello eres!
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MochileroSoy

Travel Blogger • Relatos, consejos y experiencias al viajar • Viajo con mochila • Taquero de corazón y amante de los Chocolates • La vuelta al mundo: muy cerca!

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