Primeras impresiones de Whitehorse, en el territorio de Yukon

1

Whitehorse, oh! bella ciudad, no te imaginé tan blanca como tu nombre. Ese que te apodaron por las sedas relucientes de los pelos de los caballos en manifestación y similitud de las corrientes de agua del río Yukon. El aeropuerto, tan pequeño como tu misma. Con pocos vuelos diarios, pero de talla internacional que recibe vuelos directos desde Alemania.

Aterrizaje nevado.-

Pasadas las 2 de la tarde aterriza sin problemas nuestro Air North en una nevada pista, que da la impresión de ser pista de hielo. Buenas tardes desde Whitehorse y con sus -18º al recibirnos. Las sobrecargos siempre sonrientes nos despiden con un gesto y palabras de “disfrute su estancia”, no se si con sarcasmo (por el frío que nos recibe) o de corazón.

El transporte está en el estacionamiento, Raphael tan sonriente me da la bienvenida y me dice con calurosa voz ¡BIENVENIDO a Yukon!. Mi mochila tarda en llegar y yo no desespero con la idea de salir de la terminal para sentir el aire que congela las mejillas. Llenamos un par de hojas y me da la bienvenida oficial ya estando a bordo de la camioneta que me traslada hasta el Hotel, en el corazón de la ciudad.
Sobre el camino, sentimos un poco la ilusión de la “Alaska Highway”, esa vía que comunica directamente con Alaska, construida por el ejercito estadounidense en 1942 como una vía para proveer suministros durante la segunda guerra mundial. La autopista conecta desde Dawson Creek, en la Columbia Británica hasta Fairbanks, en Alaska.

Hospedaje.-

Al llegar al Westmark Whitehorse Hotel, el hospedaje donde me alojo por las siguientes tres noches me doy cuenta que está casi en el punto central sobre la ciudad (excelente ubicación). Y luego de hacer checkin sin mayores problemas me voy a explorar la zona, con los mismos jeans con los que caminé en Vancouver me di valor para irme a la calle. El frío mas bien se siente en la cara, producto del viento.

Ahí a los alrededores, un típico Tim Hortons, un Starbucks, Subway, Dominos Pizza y Pizza Hut… aunque también abundan los pequeños restaurantes y cafeterías locales, mucho más íntimas y con un agradable toque canadiense.
No es momento para caminar mucho, aunque las ganas sobran por explorar la zona. Es casi nulo ver gente caminando por las calles (la temporada y la temperatura son las culpables). La gente va en su auto, baja en el lugar, compra lo que necesita y vuelve al auto.

Fría ciudad.-

Frío, si. Muy frío, si. Demasiado frío, si… jaja! son sin dudas temperaturas a las que no estoy acostumbrado ni por equivocación, ni en México, ni en Veracruz. Que es muy recomendable (y necesario) para disfrutar del fenómeno natural y de las actividades la renta de ropa adecuada para esas temperaturas bajo cero, si. Así empezaba la aventura al mas puro estilo de Disney y Frozen; si, un poco exagerado, puede ser, pero todo aquel sentir en el territorio del Yukon, muy al norte de Canada, apenas a ciento y pico de kilómetros de separación de Alaska era novedoso, aun a pesar de haber vivido un invierno en Toronto con anterioridad. Todo aquello era como vivir en la película del “Día después de mañana”.

Las noches llegan muy pronto en Whitehorse, 4:30 pm y la noche ya está presente. Observar que el sol, durante las 5-7 horas de luz se observa solo por el horizonte es raro; uno está acostumbrado que entre las 12 y las 2 de la tarde el astro rey está situado por encima de nosotros, que sale por el este y se oculta en el oeste. Acá parece que está programado en “modo horizonte”, y por momentos hace pensar (y creer) que se trata de un atardecer permanente.

La gente es seria pero muy amable. Sobre la calle hice un par de preguntar sobre algun sitio, y con la paciencia y amabilidad de siempre fui asistido, sin dejar pasar el “cúbrase muy bien si va a seguir caminando, que hoy esta haciendo frío”.

Gracias Whitehorse, eres fria… pero muy cálida.

Share.

About Author

MochileroSoy

Travel Blogger • Relatos, consejos y experiencias al viajar • Viajo con mochila • Taquero de corazón y amante de los Chocolates • La vuelta al mundo: muy cerca!