Gracias por los viajes 2016, fue un verdadero placer.

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Resumen. Un 2016 incierto en los primeros 3 meses derivado de un proyecto muy personal, y un poco alejado a viajar. Un sentimiento tan parecido a aquel equipo de futbol al que se le caen los fichajes de invierno. La vida dio un gran giro y el universo una gran conspiración para volver a Paris… para vivir de cerca el calor de los parisinos de cara a la Euro 2016. Una ciudad volcada por su equipo, una ciudad encantadora, y encantada de recibir visitantes, viajeros, futboleros.

Mal acostumbrado. Estaba medianamente acostumbrado a viajar mucho mas de lo que lo hice este año; me daba tiempo de planear con mas tiempo la travesía y dejaba para la aventura el resto. Fue un año distinto. Fue un año con menos viajes de placer y muchos mas de trabajo, aunque cualquiera de los dos, juntos o separados igual me producen mucha felicidad. Fue un ir y venir, sí, pero con rutas cortas, pausadas y espaciadas (en cuestión de tiempo).

Buenas noticias. Justo ahi, cuando ya no daba mucho para estar animado, cuando sentía que se esfumaba entre las nubes el sueño alcanzable, ¡pum! llegaba la ansiada confirmación de vuelo, la reservación de hotel, el buscar el cambio de divisas, el definir que si y que no; que tamaño de mochila.

Paris.-

Vaya que fue, es y será recordado… ambas ocasiones en las que he estado ha sido grandioso y espectacular. La primera, con mi mochilera favorita, la segundo en el silencio de la soledad con una ciudad ruidosa, feliz, contenta con la fiesta y la música por doquier. Muy agradecido con cada persona que fueron parte de ese viaje, desde quienes me ayudaron a planearlo, a conseguirlo, quienes me brindaron la oportunidad y luego quienes me acompañaron, estuvieron y se fueron, los que me leyeron y me seguían, quienes disfrutaban junto conmigo esa pequeña aventura por la Euro en Francia. Paris es mágica, Paris es hermosa y romántica, lo dije y lo repetiré cuantas ocasiones sea posible. También volveré las veces que sea posible.

Vancouver | Whitehorse.-

No se si de momento puedan salir palabras para describir tal maravilla de viaje, si logre estampar en letras el sentimiento de un viaje soñado. No se si suene repetitivo, e incluso chocoso, pero es que son pocas las cosas me han hecho dejar una lágrima en las mejillas producto de la emoción y la felicidad. Vancouver fue solo la antesala, sorprenderme con pequeñas cosas fue como un “tentempié” a lo que se venia en días posteriores. Vancouver es sorprendente, su gente es muy cálida y atenta. El amor por la ciudad es notable. La educación está en un nivel muy alto, tampoco es que sean perfectos ni se les pueda declarar como la 8va maravilla del mundo, pero es muy destacable lo que han logrado en tan pocos años de existencia.

Whitehorse, en el territorio del Yukon, fue la cereza del pastel de la travesía (y del año completo). Una ciudad muy tranquila, muy fría (en todos sentidos), se dejó apreciar con bellos, soleados  y despejados días, sin precipitaciones de nieve…pero muy nevada. Observar, asombrar y admirar el cielo pintado de color verde, con siluetas bailarinas que asemejan toda una danza que se mueve al compas de la fría noche…eso es contemplar Auroras Boreales, un viaje que sin duda se debe hacer por lo menos una vez en la vida.

 Perseguir sueños.-

Quiero el dia de mañana solamente decir: ¡lo logré! que las experiencias se acumulen, que los momentos brillen y las fotos sean inmortales. No hay nada mas satisfactorio que tener un sueño y cumplirlo. Estar vivo y disfrutar la libertad de disfrutarlo. ¡GRACIAS 2016!.

 

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MochileroSoy

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