Isla Mujeres, la perla del caribe.

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Es una de las dos islas muy cercanas de Cancun, uno de los 10 municipios del estado de Quintana Roo y de poco mas de 15,000 habitantes…estoy hablando de Isla Mujeres; que se encuentra a 13 kilómetros de la ciudad de Cancun, ¡vaya, que hasta nadando se puede ir!.

Era un Viernes por la mañana, y por confusión de correos para lo que tenía planeado hacer para ese día me quedaba libre de poder ir a donde el viento me llevara, y éste me llevo hasta la pequeña isla del caribe. Abordé el “taxi-ferry” desde Playa Tortuga para que me llevara hasta Isla Mujeres, ahí mismo se compra el boleto por la jugosa cantidad de $270 pesos en viaje redondo o $19 dólares, eso si en la comodidad total y con aire acondicionado y toda la cosa.FerryFerry cabinaUna vez que se llega a Isla Mujeres, empieza la ola de prestadores de servicios que ofrecen tours, paseos, visitas, transporte, alimentos, etc. de lo cual hice caso omiso porque el presupuesto para el día ya estaba muy dañado. Pregunté con curiosidad y con fines informativos, un tour por ejemplo, cuesta $330 pesos con equipo para snorkel, transporte y comida…y tiene una duración de aprox 4 horas.
Yo, sin plan y sin pensar en hacer snorkel me dispuse a caminar un poco por el centro, el palacio municipal, la iglesia y la calle peatonal que empezaba a prepararse por recibir a los turistas que la transitan. Tenía que echarme un ‘volado’ entre rentar una moto o carrito de golf para recorrer la isla y pegarle a mi presupuesto de comida, hasta que encontré un español que hecho raíces en el caribe y que tiene un pequeño negocio de renta de bicicletas; con solo mi identificación me ofreció la bicicleta por todo el día (hasta las 5-6 de la tarde) por $150 pesos. Las otras 2 opciones tenia que pagar al menos $180 por ¡UNA HORA!.Bici en Isla

Debía de pedalear casi de extremo a extremo de la isla, desde Playa Norte hasta la Punta mas al Sur, y esto es mas o menos unos 8 kilómetros. Luego de un par de topes el manubrio empezó a aflojarse y con ello desestabilizar mi equilibrio; en alguna de las colonias me desvié para buscar algún taller de bicicletas solo para apretar un tornillo y no encontré nada. Arriesgado seria seguir así, y pensar que también debía volver de la misma manera; ya saliendo hacia la carretera me topé con un señor que componía su motocicleta, así que no dude en acercarme para que me prestara una llave y apretar el tornillo, y con mucha amabilidad me ayudó.
Después de 45 minutos de pedalear (eso si, iba despacio luego del tema del manubrio) por fin llegue a la punta de la Isla, ahí donde hay vestigios de unas ruinas mayas dedicadas a Ixchel, la diosa Maya de la Luna, la Fertilidad y el Amor.Ixchel Playa

Caminé y tome un par de fotos, ahí hay unos pequeños puestos de artesanías y recuerdos donde compré una gorra para el sofocante sol. Luego seguí por la vereda para llegar hasta la taquilla, donde se pagan $30 pesos por entrar a ver el último rincón de la isla. La amable señora me platica que el 1º de Enero es una fiesta y tradición acudir para recibir los primeros rayos del sol; luego me platica de lo contenta que se encuentra y lo feliz que es viviendo en la isla, que sus hijos no se quieren ir de ahí y de los problemas que está por enfrentar la mayor de sus hijas por entrar al bachillerato y tener que viajar todos los días hasta Cancun…si algo me encanta es platicar y conocer mas acerca de la gente local. Ya descansado y menos sudado, emprendo camino de vuelta, ahora por el otro lado de la costa, ahí donde el aire pega mas fuerte y la playa es menos visitada, hay menos trafico y es menos poblada. Encuentro por fin a otro ciclista, un trabajador de albañil que dice tener 5 años viviendo en la isla y que el normalmente se mueve bajo ese medio de transporte: la bici.
Pasan solo 5 minutos de compañía en la vía y nos despedimos con un “nos vemos”, aunque como muchas otras ocasiones, lo mas seguro es que no nos volveremos a ver, al menos no tan pronto. Hago una parada y saco un par de fotos, las postales se prestan para ello.

Vuelvo hasta donde entrego la bicicleta, mas temprano de lo previsto porque tengo que volver a Cancun. Poco antes de llegar, me detengo en un hostal, el Azúcar, pretendiendo ser un potencial huésped mochilero, y con extrema amabilidad me ofrece su anfitrión hasta en $130 pesos por la noche en habitación y baño compartido, con cocina disponible para cocinar lo que quiera y que si me quedaba 5 noches me daba 1 adicional ¡gratis!. <— UN TIP.
Avanzo al final de la calle hasta llegar al frente del negocio de bicis y dejarla. Volteo hacia mi espalda y se me presenta el mar color azul turquesa, y para lo cual no hago mas que cambiarme y zambullirme en sus templadas y cálidas aguas.
Estoy solo, muy cerca de la orilla y empiezo a observar a mi alrededor las decenas de historias que transcurren en cada persona, familia, amigos y hasta los “don juanes” que nunca han de faltar. Ya dejándome de romanticismo, salgo para tomar camino hasta el ferry y volver a Cancun. Llego a las 13:31 hrs y justo el ferry se está despidiendo y ¡pum! lo pierdo.

Es oportunidad ahora, de buscar donde comer…muy cerca del ferry me encontré un restaurante de comida corrida que por $70 pesos incluía la bebida. Era momento de volver a Cancun en el viaje de las 15:30 hrs.
Ya llegado a Cancun, me esperaba mi amigo Erik para darme un aventón al compromiso que tenia pactado para la tarde y noche; así se acababa mi día por Isla Mujeres, una isla maravillosa a la que hubiera gustado quedarme por lo menos un par de noches. Se que he de volver muy pronto, porque ahí también me quedaron ganas de aventarme en una tirolesa en el Parque Garrafón.Garrafon Parque Garrafon

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MochileroSoy

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