Salento y Valle del Cocora, Colombia.

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Ultimos momentos en Colombia y hacía un recuento del gran trato que había recibido de su gente, no de toda pero si de la mayoría… y varios amigos nuevos. Me encontraba ya saliendo de Quimbaya y volvía hasta Armenia para abordar una nueva “buseta” directo a Salento, ese pueblo del que me decían que era forzoso visitar.


Salento está a unos 30 minutos de Armenia, y la “buseta” me dejaba en el centro del pueblo, y era turno de buscar donde alojarse… así que recorría un par de hostales recomendados por otros viajeros y encontraba al fin uno muy bien ubicado, el Monte Verde, y a un precio muy razonable: $20,000 COP con desayuno incluido, (unos $10 dlls).

Salento es un pueblo de lo mas tranquilo y acogedor, y muy bello desde cualquier rincón. Sin perder el tiempo me abordé uno de los famosos Willys, que tienen un servicio de taxi compartido que te lleva hasta el Valle del Cocora, del que también había escuchado magnificas recomendaciones. Por $3,400 COP el Willys te lleva desde el centro de Salento hasta el Valle… y desde el momento en que uno desciende del peculiar transporte la magia del lugar es capaz de maravillar y llenar los ojos de cualquier persona. Ahí hay varios restaurantes donde el platillo representativo de la región es la trucha, que se prepara de variadas formas; las rutas se pueden hacer por cuenta propia o con guías especializados, yo opté por perderme un poco entre el bosque por mi propia cuenta.

Con el objetivo de la preservación del valle, el gobierno lo nombró santuario natural y declararon a la Palma de Cera como árbol nacional de Colombia. Bello paisajes de hermosas, largas estilizadas palmas de cera, cuando la neblina baja le da un toque de misticismo y romanticismo conjunto que hacen querer detener el tiempo para observar a detalle la magia del lugar.
 
** Hay rutas y paseos guiados a caballo y caminata por senderos.
 
Volver a Salento fue un trayecto muy aventurero, pues el Willys puede llevar a bordo ¡¡hasta 12 personas!! y ademas iban 3 niños, y uno va parado hasta atrás en la parte de la defensa tomado fuertemente de las barras tubulares que hay en el techo del jeep; ahí uno va sintiendo el aire de frente, un gran estrés en cada curva pero sobre todo respirando naturaleza pura pues para donde se gire la cabeza se ve solo verde. 

Hora de comer, así que me perdí por algún rinconcito del pueblo de Salento donde probé la mejor crema de trucha que jamas había comido.

A la mañana siguiente, muy temprano me escapaba para subir al mirador, un empinado cerro del que recuerdo haber contado 245 escalones y perdí la cuenta…ahí arriba me encontraba una hermosa panorámica hacia el pueblo, y a espaldas del mismo un paisaje espectacular lleno de arboles sobre las montañas. 
También me encontraba y conocía la historia de un Frances que salió de su país hace 2 años y ahora recorre sudamérica vendiendo artesanías; con un fluido español me platicaba que salió sin saber una palabra. Lleva 3 meses en Salento y su casa es una “carpa o casa de campaña” y piensa seguir viajando así por mucho tiempo.

Me despedía de Salento y volvía hasta Pereira ($6,000 COP el trayecto de 1 hora) que era de donde saldría mi vuelo a Bogota para después despedirme de Colombia y volver a Mexico…

Colombia es un pais que recorrí sol, por 16 días, sin ninguna guía especializada y solo basándome en las recomendaciones de sus habitantes, sin ningún peligro, sin ningún contratiempo, tomando nota de lo amable de mucha gente, ahí me di cuenta que la gente buena existe nadamas que esa no sale en televisión, no vi absolutamente nada malo, salvo esa aerolínea que es de lo peor y ademas me robó un objeto personal… pero ni hace falta recordarlo.

Gracias Colombia por los buenos momentos, gracias a todas y cada una de las personas que me ayudaron y brindaron su apoyo: Janet (en Casa Galeria), Viviana y Eloi (mis amigos Bloggers), Juan Pablo (de Ecoturismo Putumayo), Viviana y Filip (en Ibague) así como Lina (del Eje Cafetero)… los llevaré siempre en mi corazón y queda inmortalizado en este post!.

Así se viaja en Willys.
Valle del Cocora.
Salento
Mi amigo el Frances, que no recuerdo su nombre.
Salento desde el mirador.
Mochilero Soy.
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Travel Blogger • Relatos, consejos y experiencias al viajar • Viajo con mochila • Taquero de corazón y amante de los Chocolates • La vuelta al mundo: muy cerca!

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